Industria maderera, un bosque de desarrollo, negocios y oportunidades

Las industrias que se dedican a la producción de madera y transformación de la misma, han adoptado prácticas responsables para no afectar los bosques nativos y preservar el medio ambiente.

El hombre y la madera han vivido atados durante toda la vida, los antropólogos determinaron luego de muchas pesquisas que la madera es utilizada por la incipiente humanidad desde hace 500.000 años aproximadamente cuando apenas se desarrollaba el homo. Algunos aseguran que en esos tiempos el homo heidelbergensis, una especie perdida dentro de ese género manejó destrezas y fabricó herramientas extraídas de los árboles.

En la época citada, los homos habitaban estrechas cavernas de piedra caliza a donde llevaban una indumentaria traída de los espesos e interminables bosques. Algunos científicos asocian el entorno de los homínidos del momento con enfermedades que afectaban sus manos razón por la cual cazaban animales pequeños para sobrevivir. Pese a la condición, los expertos aseguran que la vida resultaba cómoda.

Por los hallazgos y las exploraciones hechas, el hombre empezó a elaborar herramientas con materiales del entorno natural, es decir huesos de animales, piedra y madera. Los tubos cilíndricos resultaron muy útiles para actividades básicas como la caza y la pesca. En ese momento la madera, altamente apreciada sirvió de insumo para fabricar arcos y las mencionadas lanzas para espetar peces.

Los conocedores dicen que en el año 8.000 antes de Cristo vino la llamada revolución agrícola, un momento trascendental porque el hombre ve la posibilidad de cultivar y domesticar algunos animales, todo a finales del paleolítico y comienzos del neolítico. Con los años fueron erigidas poblaciones cuyas viviendas eran construidas con madera y paja.

Los más profundos en el análisis precisan que la correlación entre homo y madera empezó hace más de dos millones de años, cuando agarrados de ramas, los primeros homínidos pudieron llevar a cabo tareas importantes para vivir.

No sobra decir que la madera es una materia prima esencial de origen vegetal que se encuentra desde luego en los árboles en los que el hombre halló dos sustancias notables, la fibra de celulosa que conforma el esqueleto del árbol y la lignina, una sustancia trascendente porque une las fibras de celulosa, contribuyendo con dureza e inflexibilidad a tan vital insumo.

En la América prehispánica la madera igual fue determinante en la vida porque brindó techo, armas, fuego y protección. Los aborígenes apoyaron en la selva todo un desarrollo que pasó por la elaboración de manualidades y enseres para el uso diario.

Con la colonia, los bosques se vieron seriamente afectados porque con el sacrificio de enormes extensiones de floresta, se le fue dando forma a las nuevas urbes, un tema agudizado con la independencia, la llegada de la época republicana y la era moderna.

Actualmente la madera sigue usándose en la obtención de pulpa o pasta, insumo vital para elaborar papel, igual en los hogares para calefacción, gracias al fuego que brota de la leña, una forma escueta de biomasa, asimismo en menaje, puntualmente en la fabricación de vajillas y cuberterías, esta materia prima es esencial en la construcción, carpintería e ingeniería. Algunos ancestros la utilizaron como medicina, costumbre que sigue latente y la madera es la materia prima por excelencia para diversos medios de transporte, verbigracia, barcos carrozas y adecuación de vehículos de transporte y carga mejor llamados en Colombia “chivas”.

A nivel industrial el sector maderero es el que se dedica a procesar maderas, un proceso que va desde su siembra hasta la transformación y fabricación de enseres prácticos. En el proceso deben tenerse en cuenta etapas tales como extracción, corte, almacenamiento, inmunización y moldeo. Por su versatilidad, la industria de la madera es quizás una de las más importantes en el globo.

Con ocasión de la pasada Feria Forestal Mueble Madera adelantada en Corferias, Bogotá. Varias empresas se dieron cita para hablar del sector, los desafíos, la formalidad y la nueva manera de producir materias primas para la fabricación de muebles y estructuras llenas de innovación.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el Director Ejecutivo de la Federación Nacional de Industriales de la Madera, Fedemaderas, Juan Miguel Vásquez, indicó que un asunto en el que no se puede bajar la guardia es en concientizar a la gente que debe adquirir productos o muebles de madera provenientes de explotaciones plenamente legalizadas que no destruyan bosques. Sostuvo que sin duda en ese propósito va dirigido el esfuerzo de un gremio que de manera recurrente insta a la explotación legal en donde exista rotación de bosque y siembras con fines industriales.

Indicó que el Pacto por la Madera Social es un convenio que en su segunda fase tiene tres líneas, dos de ellas centradas sobre oferta y demanda. En su primera versión, comentó, el trabajo que ha hecho dicho pacto sobre oferta es producir de una manera legal, de acuerdo con una economía sostenible, sustentable y eso, ratificó es algo que marcha muy bien.

“En el otro componente, el de demanda, si bien se hicieron en el pasado ejercicios, innegablemente muy válidos, invitan a concentrar esfuerzos por dos razones básicamente, primero vimos la cantidad y la proyección que tiene la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, de 2040, 2.400 millones de metros cúbicos de madera dentro de ocho años, en donde el organismo habla de 1.000 millones de metros cúbicos de consumo dentro de ocho años, y resulta que esos consumidores van a tener un abanico de oferentes, que dependiendo de las prácticas forestales y empresariales que realicen, serán sin duda determinantes en el impacto sobre el medio ambiente y la biodiversidad, inclusive sobre la contención de emisión de gases efecto invernadero, entonces suena simple la solución, decirlo es muy fácil, pero lo cierto es que hay que encaminar esfuerzos para seguir despertando consciencia en el consumidor”, precisó el Director Ejecutivo de Fedemaderas.

Si bien hay un destacado número de empresarios que han hecho la tarea y adelantan una industria que va desde la siembra, tala, corte y acopio de madera, existen igualmente unos carteles o mafias dedicadas a arrasar selvas sin mesura, desprendiendo de los bosques árboles sumamente necesarios para los ecosistemas y la misma fabricación de oxígeno. Justo es por eso que el gremio de industriales de la madera insiste en adquirir producto certificado, proveniente de explotaciones controladas en donde la sostenibilidad es garantizada con nuevos cultivos y bajo estrictos parámetros de responsabilidad ambiental.

Uno de los ejemplos en madera lo ofrece Chile en la región, toda vez que, de una gran tragedia por la tala indiscriminada, el país austral logró sembrar pino de múltiples variedades para reverdecer las zonas devastadas y procesar tableros aglomerados. Sobre ese particular, el directivo indicó que si bien Chile que cuenta con un territorio más pequeño que el colombiano, tiene una mayor cantidad de hectáreas de bosque plantado, un mensaje positivo que ratifica que sí es posible.

En segundo lugar, está el componente económico, y no debe haber timidez al decirlo, precisó Vásquez, puesto que se puede ser rentable y al mismo tiempo sostenible, no son dos cosas que, desde el punto de vista del empresariado, utópicamente tengan que seguir siendo contradictorias. En tal sentido, explicó el dirigente, quien se apoyó en la teoría de valor compartido de Michael Porter, si los empresarios asumen el problema social como un modelo de negocio, es con la participación del sector privado como los otros actores, Gobierno, comunidades y organizaciones no gubernamentales, pueden sincronizadamente actuar para poderle dar un vuelco a la competitividad que ha tenido el sector.

Hoy por hoy Colombia tiene cultivadas con sello ambiental, según el ministerio de Agricultura, 528.000 hectáreas, sin embargo, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, da cuenta de 360.000 hectáreas en promedio, lo cual muestra una discrepancia en términos de la metodología de cuantificación, pero para Fedemaderas el interés es llegar a la consolidación de las cifras en lo atinente con bosque plantado.

“En este momento lo importante no es la cantidad, sino que a medida que haya mayor extensión de bosque plantado, autosostenible en términos económicos, se ejerce menor presión al boscaje natural”, aseveró el señor Juan Miguel Vásquez.

Los tiempos últimos han demostrado que el ser humano dependerá de los árboles, las siembras orgánicas y la conservación de las fuentes de agua para subsistir, un tema que se exacerbó con la pandemia y la misma crisis global logística. Respecto al tema, el Director Ejecutivo de Fedemaderas aclaró que hay en la sociedad el concepto de que el bosque natural no se debe tocar. Técnicamente, y tal vez habrá personas con mayor experiencia para decirlo, apunto Vásquez, sí se puede tocar, pero con todo el conocimiento técnico y con unas certificaciones internacionales que garanticen que se adelanta en la frondosidad nativa un proceso sostenible y en esa medida, como señaló, el tener más bosque plantado, disminuye la presión sobre la selva lo cual sería formidable.

El economista expuso que no se comete ningún error al tocar el bosque natural porque sencillamente es una práctica que debe hacerse bien, con todo el conocimiento y la responsabilidad del caso.

El sector maderero, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, en la cadena de transformación genera alrededor de 88.000 puestos de trabajo. Según cálculos de Fedemaderas, cada 18 hectáreas le abren paso a un empleo formal en Colombia, una operación que al tomar el estimado del ministerio de Agricultura que tabula 528.000 hectáreas, arroja que el país les lleva ingreso a 29.333 personas aproximadamente, en la cadena forestal.

Frente a un sector como el de cannabis medicinal en donde una hectárea de siembra genera 18 empleos, sumando las 56 hectáreas, los empleos generados son inferiores a los que ofrece la industria maderera y la cadena de mueble.

“El sector de cannabis medicinal fue declarado como de interés estratégico nacional y por ello el renglón forestal y de la madera también debería tener la misma consideración y en eso vamos a trabajar, una labor fuerte a nivel Gobierno y Congreso, la articulación urgente con las ramas ejecutiva y legislativa, la función del gremio finalmente, acercar a los diferentes grupos de interés para que hablemos el mismo lenguaje y compartamos idénticas cifras e idénticas y loables metas para la sociedad. En lugar de articularnos para desaparecer cuellos de botella, consolidemos sinergias para alcanzar metas de largo plazo”, sostuvo Juan Miguel Vásquez.

No todo lo relacionado con la catástrofe de los bosques y las selvas está vinculado con la industria de la madera, lamentablemente en la mal entendida ampliación de la frontera agrícola y ganadera, muchas hectáreas en donde los árboles nativos estuvieron por siglos, desaparecieron. En el informe del Pacto Intersectorial por la Madera se pueden leer varias situaciones que están llevando a cabo y que representan más o menos el 42 por ciento de la explotación nacional como ilegal. Por un lado, bosques que son derribados y destinados a la ganadería, cultivos ilícitos, explotación que no es realizada con técnicas certificadas como reunir la información básica como edad del árbol talado, las condiciones de corte y otros aspectos.

El directivo recalcó que hay varios factores, no solamente la ilegalidad que redunda en el 42 por ciento citado, puesto que Colombia está ante un fenómeno que no se puede ocultar y es que los jóvenes y niños de hoy pertenecen a otra generación, afortunadamente con una consciencia y un valor diferente al que tuvieron los abuelos. En ese sentido, indicó Vásquez, la demanda de ese tipo de productos se verá interferida positivamente por la nueva cultura de demanda y un empresario que esté en la ilegalidad no va a tener otra alternativa.

“Lo que queremos hacer desde gremio, Gobierno y entidades cooperantes, es actuar lo más rápidamente posible, pero a largo plazo el asunto no tiene otra vuelta, siempre va a haber esa presión de la demanda por hacer lo correcto, el equivalente a ser legal”, afirmó el Director Ejecutivo de Fedemaderas.

Bosque e inversión, un desafío económico y ambiental

Un tema que genera distancia en la opinión pública es la venta de maderas extraídas del bosque nativo para llevarlas al mercado internacional, acción que ha sido señalada y denunciada porque se trata de un patrimonio ambiental que termina en la industria transformadora de terceros países sin que se haga reforestación y sin un retorno monetario para las regiones a las que se les arrancó la selva de las manos.

Desde el punto de vista de economía forestal, certificó Vásquez, el tema cuenta con un esquema algo curioso, algo que conmina a retomar el cannabis medicinal porque en Colombia los productores de esta planta pueden tener entre 4.5 y cinco cosechas anuales. Un empresario del sector forestal, de bosque plantado, debe esperar siete, ocho y nueve años, dependiendo de la especie, es decir que los plazos son muy diferentes, lo cual hace que el retorno de la inversión sea totalmente desigual.

A juicio del directivo, cuando un empresario ve un retorno económico a más largo plazo que a corto plazo, sin lugar a duda debe cubrirse de ciertas garantías, lo cual tiene que ver con seguridad jurídica y una política de Estado sobre el camino de la legalidad y la garantía que tendrá ese industrial de que su inversión se verá recuperada. Añadió que hay un factor muy importante a destacar y es que el trabajo con la comunidad que como gremio se puede hacer, debe recalar en otros actores económicos y gubernamentales que fácilmente lo pueden mejorar.

“Las comunidades indígenas que tienen el 52 por ciento de la masa forestal en el país, deben entender, y así lo han venido haciendo, que este es un proceso en donde tanto empresario como la comunidad, desde el punto de vista social, van a tener resultados positivos”, razonó el presidente de Fedemaderas.

De cara a adquirir maderas y productos derivados del bosque en condiciones de legalidad, el asunto pasa por ofrecer y recibir la mejor información. Fedemaderas como gremio representativo del sector, iniciará en consecuencia una fase diferente porque los pasados 16 años y un poco más de la creación de la federación, se han hecho unos esfuerzos y unas coordinaciones fenomenales con diferentes actores. La nueva etapa se llamará el Tren de la Cadena Forestal y de la Madera que está soportada en cuatro pilares que tienen un acrónimo, RASS, que quiere decir rentabilidad empresarial, articulación con los diferentes grupos de interés, sostenibilidad y seguridad jurídica.

Sin duda el sector cuenta y trabaja por mejores instrumentos con el fin de darle mayor dinámica y musculatura a la industria maderera legal. Por eso, indicó el Director Ejecutivo de la Federación Nacional de Industriales de la Madera, Fedemaderas, Juan Miguel Vásquez, se invitará en el muy corto plazo a una mayor cantidad de empresarios de la cadena con el fin de que se acerquen y así poderles mostrar todo el portafolio de servicios y beneficios al que se accede por estar agremiados, puesto que ante la legitimidad que buscan las diferentes compañías del ramo y habida cuenta de ciertas rigideces que presenta por momentos la estructura normativa o la asimilación de conductas a eso que hacen las empresas en el mercado, son los gremios y la academia los llamados a generar conocimiento para poder romper dichas inflexibilidades y apostar por un desarrollo sectorial mucho más fuerte.

Colombia les exporta madera a 20 países aproximadamente, pero los principales destinos de las exportaciones colombianas de mueble y maderas son Estados Unidos, Ecuador y Panamá.

Al mirar la balanza comercial de muebles, Colombia es superavitaria, pero al observarla en rollo y tableros, el país es deficitario en más de 198 millones de dólares, de todas maneras, una meta del gremio como de la cadena es encaminar hacia una balanza superavitaria con mecanismos, instrumentos e invitaciones diferentes que permitan tener un componente diferente de importaciones y asegurar una mejor demanda interna que su vez desemboque en mayor elaboración de productos colombianos

Como es visible, hay avances y muchos proyectos por desarrollar, sin embargo, existen retos enormes en legalización y preservación. Según datos suministrados por Global Financial Integrity, GFI, el país pierde aproximadamente 150.000 hectáreas de bosque por la tala ilícita de árboles que le abren paso a la ganadería y los cultivos espurios.

Según las pesquisas hechas por GFI, entre 2008 y 2019 más del 40 por ciento de las exportaciones colombianas de madera fueron dolosas, totalmente impregnadas de fraude. Por ese tema Colombia perdió alrededor de 65.6 millones de dólares.

La Federación Nacional de Industriales de la Madera, FEDEMADERAS, representa al sector forestal, de madera y mobiliario del país, vincula a los empresarios y productores reforestadores, transformadores, fabricantes y comercializadores de muebles, productos de madera y provenientes de ella, incluye a proveedores de bienes y servicios para este sector en Colombia, y a comunidades étnicas responsables y dueñas colectivas del bosque natural.

Creada en diciembre de 2003, la Federación agrupa asociaciones locales de empresarios, instituciones de apoyo y sus empresas miembros directos, bajo este esquema, actualmente representa alrededor de 472 empresarios y productores del sector, organizados en cuatro Consejos Sectoriales.

Un estudio de la FAO dice que, en los últimos 20 años, la expansión agrícola se ha estabilizado en 4.900 millones de hectáreas, y la pérdida de cubierta forestal anual se ha ralentizado en un 50%, sumando 3.3 millones de hectáreas al año (2010-2015). Sin embargo, estas cifras globales esconden diferencias regionales significativas. En las regiones tropicales y subtropicales, afirma el organismo, se perdieron siete millones de hectáreas anuales de bosque entre 2000 y 2010, mientras que la superficie agraria aumentó en el mismo periodo a un ritmo de seis millones de hectáreas anuales.

Refocosta: Cliente debe saber de dónde viene la madera que compra

La Reforestadora de la Costa, Refocosta, es una empresa del Grupo VALOREM que ofrece productos de madera reforestada y presta eficientemente servicios ambientales y forestales. Fue constituida el 24 de diciembre de 1980 como respuesta a las crecientes necesidades de conservación del medio ambiente y desarrollo forestal en Colombia. La compañía adelanta labores de siembra, cultivo, procesamiento y comercialización de productos maderables para los mercados nacional e internacional.

La empresa pondera el servicio al cliente y la calidad, todo con la finalidad que un recurso básico e indispensable como la madera, sea utilizado de manera racional y con el menor desperdicio. Refocosta hace siembras con semillas mejoradas y prepara predios y suelos para seguir con la reforestación.

El funcionario de Refocosta, Libardo Parra, dijo a este medio que los cultivos de la empresa hacen presencia en Colombia desde hace mucho tiempo con una técnica y unos procesos particulares.

La actividad forestal, explicó Parra, se hacen en sitios cerrados en donde se cuidan, se cosechan, transforman y comercializan para luego volver a sembrar, una acción que se realiza anualmente.

Los productos de la empresa están direccionados hacia los fabricantes de muebles que gusten de la buena madera y la versatilidad del insumo para garantizar acabados. También el producto llega a la carpintería arquitectónica. La empresa trabaja con diferentes distribuidores a nivel nacional que sirven de apoyo para llegar al consumidor final.

En Colombia, anotó el vocero, la empresa maneja cultivos y ciclos, de tal manera que la materia prima que se le envía a la industria evite el impactar el bosque nativo y vivir así en armonía con el medio ambiente. El modelo es muy parecido a lo que hizo Chile que en su momento encontró solución económica y ambiental con los cultivos de pino, algo que le permitió al país del Cono Sur liderar el mercado de tablón aglomerado.

Chile es un importante productor de pino radiata, una especie de origen californiano, el cual experimenta un crecimiento acelerado que lo hace ideal para su aprovechamiento, fundamentalmente en la producción de madera y pasta de papel. Colombia por su parte es productor de pino patula.

“Dentro de las políticas de la empresa está la probidad, pues todos los maderables que comercializa Refocosta salen de los bosques cultivados, propiedad de la compañía. Complementamos nuestro portafolio con algunas referencias en donde fácilmente se garantiza la procedencia del material, que debe venir de bosques cultivados”, afirmó el vocero.

El modelo de negocio de Refocosta le permite abastecer el mercado interno y exportar producto a India. En Colombia la firma hace presencia básicamente en todas las ciudades. La compañía cuenta con dos enormes puntos de venta, Barranquilla y Bogotá.

Refocosta nació en el caluroso Caribe y allí mantiene operaciones, de hecho, la firma tiene cultivos en La Gloria, Magdalena, allí siembra Teca, una especie introducida, eso sí, con excelente rendimiento con altitudes máximas de 1.000 metros sobre el nivel del mar. Se trata de una madera muy fina que tiene mercado dentro y fuera del país. También eucalipto tereticornis y otras. La empresa siembra bosques en los llanos en donde cultiva pino Caribe y eucalipto pellita.

Refocosta tiene sembradas 10.000 hectáreas aproximadamente en Colombia y cuenta con certificaciones a nivel internacional. La firma fue reconocida como FSC, una credencial que no cualquier empresa tiene. Les garantiza a los compradores de madera que el material comercializado proviene de bosques en donde se evalúa y certifica que la gestión del oferente se ajusta a los estándares sociales, económicos y medioambientales.

Una preocupación de la empresa como de todas la que hacen labor al amparo de la legalidad es el accionar de grupos ilegales que destruyen selvas y comercializan maderas de manera irregular, generando graves inconvenientes ambientales y económicos.

Al respecto El funcionario de Refocosta, Libardo Parra, anotó que los compradores que consumen productos derivados de la madera, deben ir más allá e indagar de dónde proviene el material que se ofrece en los mercados. Para el experto el asunto pasa por un consumo responsable por cuanto hay muchas especies que fueron erradicadas, precisamente por una demanda elevada de maderas raras.

Subrayó que cada demandante de bienes de madera está en la obligación de preguntar qué origen tiene la madera con las que se elaboran sus muebles. Un reto enorme a futuro es combatir frontalmente las mafias que campean en las selvas, una tarea que se ha hecho, pero en la que hace falta oficio.

La madera es más que necesaria, con ella las casas tienen y tuvieron sólidos y abrigados techos, pisos brillantes y pomposos balcones, así como muebles de gran calidad y talla. Con vetustos robles fabricaron barriles en donde se fermentó el mejor vino, en general lo más selecto de las bebidas espirituosas. Gracias a esta materia prima extraída de los bosques fue posible construir puentes de agraciadas barandas, fundar imperios sin dejar de lado los milagros que se vieron como la separación de las aguas del Mar Rojo con la vara de Moisés. En cunas de madera fina se albergaron los bebés de cada hogar, fue la madera gruesa el inexpugnable y pesado portón, esas pesadas bancas de la parroquia, la seguridad en los fuertes y las traviesas del ferrocarril.

De los árboles salieron lápices, música de guitarras, violines, pianos como también chelos, colores, resinas y recuerdos gigantes. De madera fue pinocho y los marcos que adornaron las grandes obras de arte, igual la cruz de cristo y el féretro que nos lleva al destino final en el camposanto. La noble madera sirvió para elaborar pupitres, bancos y espectaculares cabañas. Del grueso tronco partió la rueda, sirvió de cerca y su fortaleza resultó oportuna en la construcción del viejo baúl.

La madera fue utilizada y sigue vigente en juguetería. En los parques terminó alegrando a muchos con el columpio, de ella crearon el perfecto caballo de palo, el rodillo de amasar, las bandejas y las escobas. Estuvo el madero refinado en los decoros internos y externos de maravillosos automóviles. Los tambores fueron de dura madera y en las iglesias sirvieron de soporte a las pesadas y bulliciosas campanas. América y muchos lugares fueron conquistados por la eficiencia de carabelas o galeones hechos con estructura y cubiertas de tablón.

Por el motivo que sea el obsequio de la maraña acompañó y acompaña a pobres y ricos, jóvenes, viejos, hombres y mujeres. Fue esencial en oficinas con los inamovibles escritorios y en la formación de niños, muchos alineados a punta de madera. Trazó planos, hoy grandes construcciones con la vieja regla. En deportes la sacó del parque con sólidos bates y dejó perplejo a los más exigentes en los grand slam con raquetas poderosas hechas de madera.

Estuvo en cocinas, establos, circos, navidades de arbolito y tardes de trompo, inclusive en el talento de muchos o de todos porque no en vano a los mejores en cada área se les dijo y se les dice que tienen madera.

Por Germán Enrique Núñez Torres
Tomado de diariolaeconomia.com

Compartir este contenido