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¿Cuándo es un bosque un bosque? Conceptos y definiciones forestales en la era de la restauración forestal y del paisaje

Mensaje central

El documento argumenta que muchas políticas y sistemas de monitoreo siguen usando definiciones de bosque creadas para estimar “stocks” globales y potencial maderero, pero esas definiciones son insuficientes para la era de la restauración del paisaje: no distinguen bosques naturales de plantaciones, ni capturan trayectorias de regeneración (“reforests”), lo que puede producir decisiones y reportes con consecuencias no deseadas para biodiversidad, carbono, mercados de madera y financiamiento verde.

Figura: Diferentes objetivos de gestión forman la base a partir de la cual se conceptualiza un bosque y se crean definiciones. El círculo interior muestra cómo un bosque puede verse a través de diferentes perspectivas, emanando de los distintos objetivos de gestión mostrados en el círculo central. Cada objetivo ofrece una perspectiva desde la que se crean definiciones específicas. El círculo más externo describe instituciones cuya misión está asociada a cada objetivo de gestión y definición forestal.

Por qué importa para bioeconomía, economía forestal y cadena de la madera

  • Define elegibilidad y contabilidad en instrumentos de carbono, pagos por servicios ecosistémicos y metas de restauración (adicionalidad).
  • Afecta trazabilidad y acceso a mercados: una definición estructural puede reportar “cero deforestación neta” aun con conversión de bosques naturales a monocultivos, elevando riesgo reputacional y regulatorio.
  • Condiciona la planificación de paisajes productivos: separar “cobertura arbórea” de “bosque” permite priorizar conectividad, fragmentación y especies nativas, claves para certificación y madera de mayor valor.

Principales cifras y estadísticas (del articulo)

  1. Metas globales que impulsan restauración: Bonn Challenge (150 millones de ha para 2020) y Declaración de Nueva York sobre Bosques (2014).
  2. Cambios de definición pueden cambiar resultados globales: el área global de bosque aumento 300 millones de ha (~10%) entre 1990 y 2000 por ajuste del FRA (altura mínima de 7 a 5 m; área mínima de 1,0 a 0,5 ha; cobertura de copa de 20% a 10%).
  3. Efecto nacional: en Australia, esa reclasificación agrego 118 millones de ha como “bosque”.
  4. Riesgo de subestimar degradación con definiciones estructurales: en un ejemplo de Tanzania, se mantendrá “bosque” incluso si se removiera 88% de los árboles y se perdiera hasta 87% del carbono forestal.
  5. Conversión encubierta: en Hainan (China), 1988-2005 la superficie de bosques naturales cayó 22% mientras las plantaciones de caucho y pulpa crecieron más de 400% y la cobertura total de bosque no cambio.
  6. Árboles en fincas: más de 43% de la tierra agrícola global está en agroforestería con más de 10% de cobertura arbórea.
  7. Categoría amplia “other naturally regenerated forest” ya representa 65% de la cobertura forestal global (FRA 2015), pero agrupa estados muy distintos (bosque talado selectivamente, degradado, regeneración post-agricultura, etc.).

Umbrales de definición de bosque (ejemplos internacionales)

OrganizaciónArea mínimaCobertura de copaAltura mínima (in situ)
FAO (FRA 2000)0,5 ha>10%>=5 m
UNFCCC (2002)0,05-1,0 ha>10-30%>=2-5 m
CBD (2010)>0,5 ha>10%>=5 m (o crecimiento suprimido)

Nota: el articulo destaca que definiciones basadas solo en estructura (área, altura, cobertura) no distinguen origen ni calidad ecológica del bosque y pueden generar “resultados perversos”.

Conclusiones principales

  • No existe una única definición operativa de bosque que sirva para todos los objetivos; las definiciones deben ser propósito-especificas (madera, carbono, conservación, restauración).
  • “Ganancia de arbolado” no es equivalente a “ganancia de bosque”: el crecimiento de cobertura puede ser regeneración natural, agroforestería, plantaciones monocultivo o restauración multiespecie, con impactos económicos y ecológicos muy distintos.
  • Para restauración y bioeconomía, es clave incorporar dinámica y trayectorias: distinguir bosques preexistentes vs “reforests” y separar bosques naturales de plantaciones.
  • Las definiciones influyen en políticas y financiamiento: un umbral de cobertura/copa puede reclasificar fragmentos, cercas vivas y agroforests como “no bosque”, dejándolos expuestos a conversión y debilitando conectividad.
  • Las cadenas de madera y productos forestales enfrentan mayores exigencias de “cero deforestación” y certificación; por tanto, la trazabilidad debe ir más allá de cobertura arbórea y reportar origen (natural/planted), continuidad y especies (nativas/no nativas).

Recomendaciones para política pública y sector forestal-maderero

  • Adoptar definiciones contextualizadas para tres usos: (i) contabilidad de carbono/adicionalidad; (ii) protección y biodiversidad; (iii) abastecimiento maderero y trazabilidad. Evitar usar una sola definición para todo.
  • En reportes de “cero deforestación” y restauración, separar “cobertura arbórea” de “bosque” y clasificar el arbolado por origen (natural, regeneración, plantación) y por trayectoria (recuperación vs degradación).
  • Para la bioeconomía forestal: priorizar “reforests” de alta calidad (regeneración natural y restauración multiespecie) y documentar co-beneficios (biodiversidad, agua, conectividad) junto con producción.
  • Fortalecer MRV con tecnologías y participación: combinar teledetección de alta resolución con mapeo participativo para capturar fragmentos, cercas vivas, arboles dispersos y pequeños rodales.
  • En mercados de madera (incluida certificación): exigir y reportar criterios adicionales (nativo/no nativo; natural/planted; continuo/fragmentado) para reducir riesgo de “conversión encubierta” de bosques naturales.
  • Diseñar instrumentos económicos que no incentiven reemplazos: si una plantación sustituye bosque natural, que no sea contabilizada como ganancia neta; incorporar salvaguardas de biodiversidad y uso del suelo.

Uso sugerido en una agenda de bioeconomía forestal

  • Desarrollar un “glosario sectorial” de bosque y arbolado para gremios, autoridades y empresas (madera, restauración, carbono, agroforestería).
  • Implementar una línea base de tipologías de cobertura (bosque natural, secundario, plantación, agroforestería) y un tablero de indicadores de trayectoria.
  • Alinear la cadena de suministro con debida diligencia: trazabilidad hasta origen y tipo de bosque, y verificación independiente en zonas de alto riesgo.

Fuente:

Chazdon, R. L., Brancalion, P. H., Laestadius, L., Bennett-Curry, A., Buckingham, K., Kumar, C., … & Wilson, S. J. (2016). When is a forest a forest? Forest concepts and definitions in the era of forest and landscape restoration. Ambio, 45(5), 538-550.

Puedes descargar el documento completo en

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