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Deuda de carbono del suelo por cambio de uso del suelo en Brasil

Propósito del estudio

El artículo cuantifica la “deuda” de carbono orgánico del suelo (SOC) generada por la conversión histórica de vegetación nativa (NV) a usos agropecuarios (AGR) en los seis biomas de Brasil. El análisis estima el “soil carbon gap” (brecha de SOC entre NV y AGR) como indicador del potencial teórico de “recarbonización” (recuperación de SOC) mediante prácticas sostenibles. Para la bioeconomía forestal y la cadena de la madera, el mensaje clave es que el capital natural del suelo es un activo productivo y financiero: determina resiliencia, productividad, elegibilidad de créditos de carbono y viabilidad de restauración/agroforestería que alimenta bioproductos (madera, biomasa, fibras y servicios ecosistémicos). 

Principales estadísticas

  • Cobertura de datos: base nacional de SOC con 4.290 registros (0–30 cm), derivados de 372 estudios; meta‑análisis con 1.247 pares NV vs AGR.
  • Deuda total de carbono del suelo (0–30 cm): 1,40 ± 0,1 Pg C, equivalente a 5,2 Pg CO₂e en el área agrícola del país.
  • Brecha promedio NVAGR (magnitud de pérdida de SOC): –4,4 Mg C/ha (0–10 cm), –6,9 Mg C/ha (0–20 cm) y –5,1 Mg C/ha (0–30 cm).
  • Distribución del potencial de recarbonización (0–30 cm): ≈72% se concentra en Cerrado (0,53 Pg C) y Mata Atlántica (0,48 Pg C), por ser los biomas con mayor área agrícola (≈93 Mha y 72 Mha, respectivamente).
  • Potencial restante: Amazonia 0,19 Pg C y Caatinga 0,14 Pg C (≈23% en conjunto); Pampa 0,05 Pg C y Pantanal 0,01 Pg C (biomas con ~5% del área agrícola).
  • Emisiones y metas climáticas (contexto nacional citado): las NDC de Brasil (2024) apuntan a 59–67% de reducción de GEI al 2035 y neutralidad al 2050; agricultura aporta ~24–35% de emisiones nacionales.

Efecto del manejo

El estudio evidencia que la magnitud de pérdida de SOC disminuye con mayor diversificación e intensificación sostenible. A continuación se sintetizan los cambios promedio (0–10, 0–20 y 0–30 cm) reportados:

Transición / sistemaCambio promedio en SOCLectura bioeconómica (suelo–bosque–madera)
NV → monocultivo−22,2% (IC 95%: −27,0 a −17,0)Mayor degradación del capital natural del suelo; aumenta riesgo de pérdida de productividad y eleva costos de restauración.
NV → rotación / intersiembra−13,0% (IC 95%: −19,6 a −16,0)Menor pérdida: la diversificación reduce el “costo de carbono” del sistema productivo.
NV → sistemas integrados (crop‑livestock‑forest, etc.)−8,6% (IC 95%: −10,7 a −4,7)Mejor desempeño: integra árboles/forrajes/cultivos y crea sinergias con producción maderera y servicios ecosistémicos.
Convencional (labranza) vs NV−21,4% (IC 95%: −25,4 a −17,3)La perturbación acelera mineralización; penaliza huella climática de cadenas agro‑forestales.
Siembra directa (no‑till) vs NV−11,4% (IC 95%: −15,7 a −6,9)Pérdidas 47% menores que labranza convencional; base para programas de carbono y certificaciones.
Rotación / intersiembra vs monocultivo+8,9% (IC 95%: +13,5 a +4,4)Recupera SOC frente a monocultivo; mejora resiliencia hídrica y productividad.
Sistemas integrados vs monocultivo+12,5% (IC 95%: +20,5 a +5,1)Mayor ganancia: habilita agroforestería y producción de biomasa/madera con co‑beneficios de suelo.

Conclusiones principales

  • La conversión de vegetación nativa a agricultura ha generado una deuda nacional de SOC significativa (1,40 Pg C en 0–30 cm), pero esa misma brecha define el “techo técnico” de recarbonización del suelo.
  • El potencial de recuperación está concentrado geográficamente (Cerrado y Mata Atlántica), lo que sugiere focalizar políticas e inversión donde el retorno climático por hectárea y por escala sea mayor.
  • La pérdida de SOC es más intensa en los primeros 15 años tras la conversión y puede persistir en el largo plazo en sistemas antiguos, evidenciando que la recuperación no ocurre “sola” sin cambios de manejo.
  • La diversificación e intensificación sostenible (rotaciones/intersiembra, siembra directa, sistemas integrados) reduce pérdidas y acelera recuperación, acercando el SOC a niveles de referencia.
  • El SOC funciona como un indicador puente entre ciencia, política climática y mercados (créditos de carbono): sin MRV y salvaguardas, la incertidumbre en la deuda de carbono del suelo limita la credibilidad de la mitigación.

Recomendaciones (enfoque bioeconomía forestal y madera)

  1. Priorizar territorios de alto potencial: estructurar programas de recarbonización en Cerrado y Mata Atlántica (donde se concentra ~72% del potencial), usando criterios combinados de área agrícola, suelo/clima y riesgo de degradación.
  2. Escalar sistemas integrados y agroforestería: promover crop‑livestock‑forest y rotaciones diversificadas como “puente” entre producción agropecuaria y bioeconomía forestal (madera, biomasa y bioproductos), maximizando recuperación de SOC.
  3. Evitar “ganancias” por conversión de ecosistemas nativos: reforzar ordenamiento y cumplimiento para que la expansión productiva se base en recuperación de áreas degradadas, no en conversión de NV.
  4. Diseñar MRV sectorial para créditos de carbono del suelo: protocolos por bioma/uso, líneas base y monitoreo (0–30 cm) con transparencia; integrar co‑beneficios (biodiversidad, agua) para mejorar integridad y precio.
  5. Integrar la cadena de la madera: alinear restauración productiva y manejo forestal con demanda industrial (madera sólida, tableros, pulpa, bioenergía), para asegurar que la recarbonización tenga flujo económico sostenible.
  6. Política pública y financiamiento: conectar resultados con instrumentos tipo ABC+ / RenovAgro y con finanzas sostenibles (bonos, blended finance), privilegiando prácticas con evidencia de mayor efectividad (no‑till + diversificación + integración).

Fuente

Villela, J.M.,Damian, J.M., Gonçalves, D.R. et al.Soil carbon debt from land use change in Brazil. Nat Commun (2026).https://doi.org/10.1038/s41467-026-68340-4

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